No me refiero a la obra de Brezinski sino a lo observado los últimos días.
Si bien la generación de conocimiento es el principal oficio del investigador, cabrían señalar aquellos gajes que no son siempre explícitos y a base de observación, prueba y error se inmiscuyen también en ese ámbito.
La lucha por tazas…
No es por un precio más bajo, por mejores prestaciones o elementos para entrar al SNI. Es literal, la lucha por las tazas para el café, té o agua. No hay nada más explosivo que un investigador que salga de su oficina ( o se dirija a ella) y que en búsqueda de acallar su sed, o tener en que entretenerse mientras se toma un descanso al despegarse de los escritos, bueno en una de estas situaciones…que no encuentre su taza o una taza disponible (entiéndase limpia en el lugar de las tazas) es simplemente una afrenta al conocimiento. Pagarán por ello. Y pueden sucitarse las mas variadas reacciones. Esta quien recurre a la señora del aseo para preguntar levemente si de casualidad no vio quien se llevó la suya, o en su caso insinuar que lave más. Los hay quienes calladamente se aventuran a sigilosamente usmear entre las oficinas de los demás para que al encontrar su taza arrebatársela al más puro estilo de…ha, aquí estaba, con permiso….y huir con ella (posiblemente con el líquido del otro también, si es que en un arrebato no se lo tira encima, que yo sepa no se ha visto el caso…) También hay quienes solo sueltan rumores a los cuatro vientos, aseverando que el peligro asecha ya que hay un déficit de tazas o un ladronzuelo ponzoñozo… quien probablemente también haya sido quien filtro información en otros rubros y de pilón descompuso la computadora para el cañón.
La delegación
El saber delegar y a quién es básico. Desde quién perforará los miles de archivos para colocarlos en las carpetas que atiborran la oficina, como a quién poner incluso a hacer conferencias, claro no en su totalidad puesto que el investigador, añadirá un que otro dato propio, y es probable que sólo sea a la hora de leerla, como dato curioso o para ejemplificar. Muchas veces terminan siendo unos grandes investigadores puesto que averiguan con gran precisión a quiénes poner a generar cierta información, para después él compliarla y organizarla de una manera un tanto cuanto brillante, añadiendo la legitimidad de su firma. La poderosa.
La acumulación
No cabe duda que entrar en una de sus oficinas es encontrar un mar de documentos. La acumulación del saber a veces no es precisamente en su cabeza y en sus escritos sino en los escritorios, libreros y cualquier superficie que pueda desafiar la ley de la gravedad y sostener un buen bonche de hojas. De ello son prueba también las sillas o el CPU. Mientras las impresiones sean relativamente accesibles (usualmente por ubicación ya que generalmente se les regalan) no dudarán en imprimir cuanto documento interesante encuentren. Y que muy probablemente se perderá en una de las tantas filas de hojas regadas por ahí. Usualmente hay cierto orden ahí, que sólo el investigador conoce, por ello no hay que mover nada… El desorden es para el observador externo, bien sabe dónde encontrar lo que busca, o bueno por lo menos tiene una noción de que estaba del lado derecho del escritorio (donde talvez haya seis montones de hojas…pero por ahí debe estar)